martes, 30 de octubre de 2012

Reflexiones paranaenses sobre el oficio más lindo del mundo


*Por Ramiro García Valentinuz (nota actualizada el 9-11-2012)

“Lo único que me pidió Londero es mate”. Con esas palabras dio comienzo el profesor Oscar Bosetti a la charla Situación del periodismo en Paraná, con lo cual quedó de manifiesto la indudable costumbre y necesidad entrerriana del panelista a cargo del simposio. Los estudiantes de Comunicación Social que conformaban el auditorio no se mostraron muy dispuestos a cebarle abundantemente a Londero a lo largo de su exposición, pero si arrimaron algún que otro amargo a la mesa.
Oscar Londero, técnico en Comunicación Social, corresponsal de Clarín y editor responsable del sitio web www.accesolibre.org, volvía el sábado 13 de octubre en calidad de disertante a la facultad de Ciencias de la Educación de la UNER que lo acogió como estudiante, para compartir junto a cursantes de cuarto y quinto año su experiencia y análisis actual de la actividad periodística regional. Además de reflexiones alrededor de temas como la sindicalización, la injerencia del poder político y la asociación periodística por fuera de lo hegemónico, parte de su relato denotó cierta nostalgia por la práctica periodística de otros tiempos. Como la anécdota de su paso por FM De la Costa, la frecuencia barrial de San Agustín en la que dio sus primeros pasos en el periodismo allá por el año 1991. Contó Londero de una tarde lluviosa en la que “estábamos al aire y dijimos ´qué linda tarde para comer tortas fritas´, sólo como quien dice algo para llenar el espacio. Y a los 15 minutos golpean la puerta: era una nenita con un paraguas y una fuente llena de tortas fritas recién hechas. Eso equivale a 10 sueldos de Clarín”. (audio)
Pero también estuvo presente otra faceta: la indignación frente a la corrupción que asedia al oficio y cómo “se ha profundizado la injerencia del poder político en los medios desde los 90 a esta parte. Hoy estamos viendo cómo la injerencia del poder político se da en El Diario de Paraná, con la salida de la familia Etchevere y la aparición de un empresario ligado a un rubro totalmente distinto, un prestamista”.
Durante la charla primó un clima de cercanía y empatía entre el periodista y los estudiantes, y se desarrolló más en las respuestas a las preguntas de éstos que en una conferencia preparada por el periodista. Así fue como salieron a la luz cuestiones como la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, los lazos de profunda confianza que crea un periodista -por ejemplo con algunas de sus fuentes- y también las “miserias humanas” con las que uno se puede encontrar en este trabajo, la mercantilización de la comunicación y la “productividad” de los medios, y las grandes satisfacciones que da el periodismo.

“En el hacer periodismo no hay dos días iguales. Es muy apasionante salir a la calle: yo creo que el laburo del periodista es básicamente de cronista, salir a buscar la información. Hay muchos colegas que están muy internet-dependientes. Permanentemente googleamos, y nos olvidamos de salir y buscar a las personas de carne y hueso que nos pueden dar información. Lo bueno que tiene el periodismo es la posibilidad de la sorpresa, no saber dónde va a terminar lo que empezamos”. Fue este último punto quizás el más interesante y que más entusiasmó a los presentes, que aplaudieron con ímpetu el cierre de la visita antes de interrumpir las grabaciones y filmaciones que registraron el encuentro, dando por finalizada una instancia de reflexión necesaria para quienes decidan ejercer la comunicación social y el periodismo.

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